viernes, 17 de junio de 2016

Cómo se modifica el medicamento al entrar en el organismo Absorción Para que el principio activo de los medicamentos pueda actuar es necesario que sea liberado de la forma farmacéutica que lo contiene. Luego debe ser absorbido para llegar a la sangre. Todos los medicamentos, sea cual sea su vía de administración, llegan a la sangre, excepto algunos de uso local. Por eso, la vía oral es suficiente para tratar la mayoría de las enfermedades. Los medicamentos administrados por vía rectal se pueden absorber muy rápido. Por esta razón se utiliza a veces, esa vía en situaciones de emergencia. Ejemplo: parar una crisis convulsiva en un niño/a, lo más práctico es administrarle DIACEPAM por vía rectal. En el caso de la vía IV, intravenosa, el medicamento se administra directamente en la sangre. En este caso no hay absorción. Buscando remedio 11 Distribución Una vez absorbido el principio activo, se distribuye por medio de la sangre a las diferentes partes del cuerpo. Llega a unos sitios especiales de acción y desde allí empieza a actuar durante un cierto tiempo. Ejemplo: A una persona con asma le recetan SALBUTAMOL. Ella toma la tableta por la boca y se le deshace en el estómago, disgregación. Se libera el principio activo, el cual se absorbe, pasa a la sangre y llega hasta los bronquios; en los pulmones, distribución. Los bronquios se abren y la persona respira mejor, efecto. Metabolismo Algunos medicamentos se eliminan del organismo tal como fueron absorbidos. Sin embargo, la mayoría de ellos se transforman en el organismo. Esa transformación se llama metabolismo o biotransformación y se realiza más que todo en el hígado. El metabolismo transforma un medicamento en una o varias sustancias llamadas metabolitos. Un metabolito puede ser, a veces, más activo o menos activo que el medicamento inicial. Eliminación Los medicamentos salen del cuerpo por diferentes vías. Algunos son eliminados directamente por la orina. Otros pasan primero por el hígado (metabolismo), para salir luego por la orina, heces, sudor, lágrimas, leche o el aire de los pulmones. Todo este recorrido que hace un medicamento desde que lo tomamos hasta que lo expulsamos dura un cierto tiempo. Este tiempo varía de un medicamento a otro y condiciona el horario y las veces que debemos tomarlo. Cada 12 horas, cada 6 horas, cada 4 horas, etc. Si pasa más tiempo del recomendado entre una toma y otra, quedará poco medicamento en nuestro cuerpo, o sea, no suficiente para producir el efecto farmacológico no deseado

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